En Córdoba se realizó un «Encuentro tambero»

El día sábado 30 de julio fueron invitados los y las jóvenes pertenecientes a la comunidad de El Tambo a compartir una jornada en el barrio Cortaderos junto con otros hermanos claretianos. El objetivo de este encuentro fue tener un acercamiento al barrio, conocer a las personas que forman parte de él y las necesidades que estas atraviesan. A lo largo de la tarde se realizaron diversas actividades.

El «Encuentro tambero» fue un ejemplo claro de cómo salir de la zona de comodidad. Se dejó atrás cualquier tipo de verguenza para pintarse la cara, ponerse un tutú y una peluca y salir a recorrer las calles, cantando, bailando e invitando a las familias al encuentro en la plaza. Cuán importarte es salir al encuentro de ese otro que tal vez espera o tal vez no, pero que abre su corazón y te tiende la mano sin pensarlo dos veces.

Esperando que se acerque la hora de la convocatoria, se comenzó a jugar al fútbol. Acá no había reglas. Sólo risas.  De repente un montón de niños y niñas ya se habían sumado a los equipos. En esa misma cancha de tierra se hizo una ronda, cantamos y se desarrollaron diferentes dinámicas. El juego fue una instancia de conexión donde se hacían borrosas todas las diferencias.

El compartir con los y las niños y niñas fue un capítulo aparte. Un niño no piensa ni por un segundo en qué van a pensar los demás. Si quiere abrazarte, lo hace, si quiere hacerte cosquillas, lo hace, y si quiere hacerte enojar, pues también lo hace. Sus sonrisas curan, sanan.  Los/as niños/as, en su espontaneidad presentan un amor simple, asombroso, siempre nuevo, que conmueve. Son grandes maestros/as.

Fue hermoso saber que tantas personas dedican su tiempo a salir al encuentro y compartir con otros hermanos y hermanas. Es realmente inspirador y movilizador ver el espíritu y el amor de Dios en acción, en un mundo que a veces da un poco de miedo entre tanta pelea y enojo. Esa tarde fue una nueva invitación a escuchar y mirar con mucha atención.

Y cuando se acaban las palabras sólo queda estar en el AGRADECIMIENTO, sabiendo que Dios está y que hay que llevar este amor al mundo entero.